Prensa

Un poema: “Supermercados”, de Javier Pérez-Ayala (en “Poeta menor”)

Fuente: Sinfonia de palabras (Antonio Daganzo)

“Supermercados”, el texto que reproduzco a continuación, pertenece al nuevo poemario del escritor y editor Javier Pérez-Ayala (Madrid, 1970); libro titulado Poeta menor, en alusión casi -se diría- a la singular humildad del propio Javier, cuando lo cierto es que estamos ante su mejor trabajo literario hasta la fecha, fruto de una maduración estilística digna de celebración y elogio.

Autor de tres obras anteriores, en Poeta menor -que ha visto la luz en 2011 bajo el sello de la Asociación de Editores de Poesía- Javier Peréz-Ayala suma a la confesión sentimental sin ambages y al desalentado realismo en su visión del mundo -marcas de la casa desde siempre- una mayor capacidad discursiva dentro de la sencillez de expresión, con una muy notable habilidad para verbalizar, eficaz y conmovedoramente, el núcleo emotivo de cada poema. En este sentido, modélica resulta la primera de las dos partes que componen la obra: la titulada, con mucha fortuna, “Poeta vs. contable”, a la que precisamente pertenece el poema hoy destacado aquí.

SUPERMERCADOS

“Me aburren los supermercados,
siempre hay que esperar a la salida.
Las cajeras tienen cara de cansadas
y, delante de mí, siempre hay una señora
que pierde el tiempo
porque no tiene nada que hacer en su casa.

Ya no tengo paciencia, creo que antes
tampoco la tenía, por eso mi poesía
se desbarata en los estantes
de un supermercado.

Me pregunto si habré caducado
y tendré que esperar que el dependiente
me sustituya por otro producto.

Los supermercados son como mi vida,
después de una larga espera
lo único que hago es pagar.”

Poesía con palabras llanas. (Reseña culturamas)

Fuente: Culturamas

Por Julián Rodríguez.

Hay quien considera que la poesía debe ser siempre hermética, comprensible tan solo para unos pocos (normalmente colegas del poeta en cuestión). Sin embargo, se puede hacer poesía con palabras llanas, con un lenguaje sencillo y accesible para todo el mundo. Y eso es precisamente lo que logra Javier Pérez-Ayala en Poeta Menor (Asociación de Editores de Poesía), cuarto poemario del autor después de Reviéntate mundo, Ese rostro casi violento y El día Mundial de la Indiferencia, publicados todos ellos en la editorial Poesía Eres Tú.

Poeta Menor está dividido en dos partes: “Poeta vs contable” y “Poeta Menor”. Y en ellos Pérez-Ayala nos habla de multitud de temas como la soledad, la añoranza, el amor o el paso del tiempo. Llegados a este punto, uno puede pensar: ¿otra vez el paso del tiempo?, ¿otra vez la soledad o el amor? Pues sí, otra vez, pero es que, ciertamente, tampoco existen tantos temas que tratar ya no solo en la literatura, sino en la vida misma. ¿Cuántas veces nos han contando el mismo chiste dos personas diferentes y resulta que con una ríes y con otra apenas puedes esbozar una sonrisa? Lo importante (y lo único), por tanto, es cómo trata cada persona (poeta, además, en nuestro caso) los distintos temas, cómo los enfoca; en resumen: si tiene una mirada original y personal y que no se deja contaminar por estereotipos o frases hechas. Y creo que esto es lo mejor que se puede decir de cualquier libro, algo que consigue con creces Pérez-Ayala. Pero mejor que lo vean ustedes mismos. Aquí les dejo un par de muestras:

Todos los días

Le pregunté

que cómo

había conseguido

olvidarla.

 

Me dijo

que la olvida

todos los días.

 

Al sur de cualquier idioma

Aprendo un lenguaje nuevo.

El de los sitios que visitas

y yo no sé pronunciar.

 

Trato de seguirte con un mapa

en el que yo estoy siempre al sur,

donde el calor es una forma de vida.

 

Salgo por la noche

y me encuentro lo de siempre.

Mientras tú amaneces en Dubrovnik

y atraviesas en un ferri el mar Adriático.

 

Se me ha olvidado comentarte

que para mí siempre es domingo.

Crítica de Blog en Verso por José Ramón Casanova

José Ramón Casanova

Fuente: Blog en verso
Autor: José Ramón Casanova

Contemplar (como él a través de su ventana) el último libro de Javier Pérez-Ayala (“Poeta menor” AEP, 2011) parecería sencillo. Recordar sus anteriores obras no es suficiente ya que hay una evidente inflexión en su expresividad, no tanto tal vez en lo que quiere contarnos sino en cómo desea hacerlo. Es como si los rayos de su tormenta se refractaran ahora en una bóveda personal más consciente, más prematura o presurosamente madura, más llena de otras palabras, otras voces, otras vidas.

   Admirar su capacidad para fotografiar verso a verso la sorda cadencia de la ciudad que lo envuelve, es inevitable. Y por entre las páginas del libro danzan constantemente la soledad, el hogar, el tiempo (Frontera irrevocable de la juventud, Oscuro jardín…), los temores, esos pies de barro que a veces sienten los gigantes, la añoranza y los recuerdos de niñez y, claro, el amor (Nada grave, Atardece, Septiembre, Todos los días…), esa espina inerte y viva, tan honda, tan imposible de sacar porque la piel ya la hizo suya.
   Hay una luna nueva iluminando los espacios que, sin querer, se han ido mostrando entre el poeta y su obra, tal vez por eso este libro ha nacido blanco. Hay quizás una renovada ilusión o, al menos, una esperanza escondida entre las páginas. Hay una mayor presencia de la personalidad del poeta, de su propio hacer, de una forma de decir más suya, más independizado de lo supuestamente correcto, más libre en definitiva. Algo que también asoma en el fondo, no solo en la forma, porque la libertad cuando nos toca nos va impregnando poco a poco a todo el ser hasta conseguir que nos acabemos mostrando por completo.
 

  Más poeta, más sincero, más abriendo una ventana que nos muestra un interior lleno, temeroso de mostrarse todavía. Un potencial abrumadoramente esquivo pero veladamente presente. Una madurez solo prematura en apariencia, falta tanto por llegar y tan bello…Te esperamos.
Jrc

Libro Poeta Menor – Crítica de Libros para comentar (Alberto Gómez Vaquero)

Fuente: Libros para comentar
Autor: Alberto Gómez Vaquero

Poeta menor – Javier Pérez-Ayala

Vaya por delante que Javier Pérez-Ayala es mi editor, lo cual, supongo, no me hace plenamente objetivo a la hora de comentar sus libros. Vaya por delante, también, que su poesía no tiene nada que ver con la que yo practico, lo que sin duda me confiere una perspectiva estética lo suficientemente lejana. 

La poesía de Javier está muy centrada en los presupuestos teóricos de la poesía de la experiencia. La captura del momento y, más aún, del sentimiento de un momento es lo que llena toda su obra. No vamos a alargarnos en las críticas que desde otros presupuestos poéticos se hacen a este tipo de poesía: prosaismo, incapacidad para superar lo personal, etc. Entre otras cosas, porque a estas alturas comienza a parecerme absurdo que sigan existiendo escuelas poéticas y, sobre todo, que sigan existiendo simplemente para cargar las unas contras las otras.
El último libro de Javier se llama “Poeta Menor”, que es, además, el título de la segunda parte de su poemario. La primera responde al títuo de “Poeta Vs. Contable” y está, si cabe, más centrada en el mundo, en el día a día de oficinas y teclados, que esa segunda parte, sin duda más íntima y melancólica.
El libro, fácil de leer, deja un poso amargo, y en lo que sin duda es un mérito del autor, transmite muy bien su propia humanidad, su intimidad insatisfecha y dolorida. Insisto en que Javier parte de unos presupuestos teóricos muy volcados en la poesía de la experiencia, por lo que su lenguaje está casi limpio de metáforas, rimas, metonimias, y otras figuras retóricas más presentes en la poesía de tradición clásica o en la poesía llamada del lenguaje. Esto hace que su obra resulte, a ratos, prosaica, pero también la acerca mucho a un público lector que, reconozcámoslo, no se prodiga mucho en la poesía. Además, es una apuesta. Tan adecuada y sensata como cualquier otra. Igualmente, no se trata de una poesía con pretensiones extraliterarias. Su único propósito es comunicar y aprender – comprenderse a uno mismo, sí se quiere-. En el mejor de los casos, proporcionar algo de consuelo a través de esa empatía que casi siempre producen los buenos versos. Y ese objetivo el libro lo cubre con creces.
No puedo decir mucho más de este libro que he devorado este fin de semana, mientras al otro lado de la pantalla Javier corregía el mío. Me hace ilusión que ambos vayan a salir tan cercanos en el tiempo y, a la vez, con dos propuestas tan distintas.

Reseña en blog en verso de Jose Ramón Casanova

Reseña en blog en verso de Jose Ramón Casanova. (Gracias José Ramón)

Ese Rostro Casi Violento, libro de Javier Pérez-Ayala

Buenos días libro. Perdona que te haya cogido por las solapas en un gesto ansioso al conocernos. Ahora ya desde tu interior todo cambia cobijado por tus letras, las que en cada estancia te han ido colocando con amor, sí, no lo niegues, el amor está en el aire. Todavía he recorrido poco tus pasillos, los corredores de tu alma. He pasado de puntillas, a vuela pluma encaramado en palabras por el vestidor, ese que tu autor ha usado para desnudarse, para descalzarse y para, aún así, profanar el espacio en blanco que es tu casa. Te recorro entero y ¡vaya profanación!, bien sabe él (él  lo dice) que al fin queda belleza en el papel. Buenas tardes libro, libro de poesía. Dices tantas cosas, se ven tantas imágenes en tus pupilas, se revelan tantas ideas tras el telón de tu teatro en este acto de destrucción (primer acto) y en aquel acto creativo (segundo acto). Hasta yo lo dije  (a mí sí llámame nada) “…Recitadla y veréis como va llenando/ de la misma manera que vaciando va al poeta cuando la exhala”.  No es la destrucción baudeleriana sino la que exprime hasta el último aliento las entrañas del alma, el amor y el pasado, el amor o destino, el amor… Buenas noches libro, libro de poesía, libro de Javier Pérez-Ayala. Cuanta vida, cuantas sensaciones en cada una de tus estancias: “Ahora que estoy solo”, “Perdóname mundo”, “Semana Santa”, “Hay un hombre” , “A veces sucede”… Y luego un silencio para dormir, no quiero nada, que me recuerda unos versos de Pessoa “Nao quero nada. Sou um mendigo cego que vou / batendo, numa vila deserta, a todas as portas… (No quiero nada. Soy un mendigo ciego que voy / llamando, en una ciudad desierta, a todas las puertas). Mañana te diré nuevamente buenos días libro, buenos días a ese rostro casi violento que esconde un brillo violeta vivo y sonoro, luz y palabras que no son promesas que desembocan en decepción, sino destellos (y belleza, sí) del alma de un poeta.

Jrc

Entrevista con Javier Pérez-Ayala el director del Grupo Editorial Pérez-Ayala

Fuente: Azay Art Magazine

Autor: Mar Suarez
Javier Perez-Ayala, by Azay Art Magazine
Muchos poetas, especialmente los jóvenes que se atreven a recorrer el difícil camino de la poesía, tropiezan con la misma dificultad: encontrar una editorial para publicar sus libros. Javier Pérez-Ayala es poeta y tuvo el mismo problema: la editorial. Javier Pérez-Ayala empezó a escribir poesías en adolescencia. En 2003 decidió reunir a los poetas en un espacio en Internet. Tres años más tarde, el espacio se transformó en una editorial, y después en un grupo editorial. Ahora, Javier Pérez-Ayala dirige el grupo editorial, un trabajo que necesita muchas horas y esfuerzo.

¿Cuando se fundó la editorial “Poesía eres tú” y por qué?

Los comienzos de “Poesía eres tú” no fueron propiamente los de una editorial sino más bien un espacio web, que iniciamos en el año 2003 mezcla entre foro y comunidad de poetas. La idea era crear un espacio donde los poetas pudiesen dar a conocer sus escritos, tratábamos de decirle al usuario: poesía eres tú (tú también formas parte de la poesía). Hoy esa comunidad sigue funcionando con el nombre “Nosotros, los poetas”. En el año 2006, a raíz de la necesidad de encontrar una editorial para publicar libros, detectamos que era muy difícil encontrar una editorial que apostase por un género como la poesía; fue entonces cuando surgió la idea de trasformar “Poesía eres tú” en una editorial.

¿Qué es el Grupo Editorial Pérez-Ayala?

El Grupo Editorial Pérez-Ayala está formado por los sellos editoriales: Editorial Poesía eres tú, Ediciones Amaniel y Ediciones Rilke. Pero no son sólo unos sellos editoriales, también detrás de esos sellos existen numerosos trabajos que tienen gran aceptación. Me refiero a la Red Poesía eres tú (Blog de poesía, Club de poesía, Ayuda a escritores, Nosotros los poetas, revistas de poesía, libro de poesía) y a la “revista poesía eres tú”, (uno de los pocos medios especializados en entrevistas a poetas) e incluso una revista financiera online “Bolsa enlace” (especializada en la actualidad financiera).

¿Cuál es el propósito de cada editorial del grupo?

Editorial Poesía eres tú: Está especializada en dar a conocer nuevos autores. Es un sello donde se cuida mucho la selección de obras y buscamos autores que tengan un cierto potencial.
Ediciones Amaniel: Es nuestro sello de narrativa. Publicamos novelas, ensayos, libros de autoayuda.
Ediciones Rilke: Es quizás nuestro sello más selectivo. Estamos tratando de recoger lo mejor del panorama literario de la poesía actual. Son todos ellos autores que cumplen con el espíritu que Rainer Maria Rilke plasmó en sus Cartas a un joven poeta. También publicamos ensayos de crítica literaria.

¿Qué ofrece el Grupo Editorial Pérez-Ayala a los autores?

Desde el GEPA tratamos de aunar la publicación tradicional con los últimos medios a través de internet. Tratamos de ofrecerles a los autores todos los medios que están a nuestra disposición para salir del anonimato. A cada autor les creamos un blog, les realizamos una entrevista, que luego publicamos en nuestra revista. Creamos un espacio para cada libro en libro de poesía. También se les asesora y se les orienta en aspectos de creación literaria y marketing de escritor. En definitiva, ofrecemos todo lo que está en nuestra mano para hacer que los libros se vendan en las librerías.

¿Cómo puede un autor publicar su libro en la editorial?
Por correo normal o electrónico a la siguiente dirección:
GRUPO EDITORIAL PÉREZ-AYALA http://www.grupoeditorialperezayala.com
grupoeditorial@perezayala.com
C/Dr. Fleming Nº50 4ºD
28036 Madrid
Teléfono.- 91 350 00 99
Fax.- 91 350 80 54
O en cualquiera de nuestras direcciones de e-mail:
editorial@poesiaerestu.com
info@edicionesamaniel.com
editorial@edicionesrilke.com
Deben enviar sus datos personales, su dirección y un breve curriculum.

Un autor tiene que saber siempre cual es su posición en la poesía, hacer el trabajo que hay que hacer en el papel y una vez que este decidido a publicar una obra, debe enviárnosla por e-mail acompañada de sus datos personales a editorial@poesiaerestu.com Una vez evaluada la obra nos ponemos en contacto con el autor y le hablamos de las diversas posibilidades que tiene para dar a conocer su obra. En muchas ocasiones en las que una obra no ha encajado en la línea editorial que tiene nuestro grupo, hemos recomendado al autor que envíe la obra a otra editorial, en la que pensamos que dicha obra puede encajar, o le recomendamos al autor que utilice determinados foros de internet cuando aún no está preparada para la edición.
Javier Perez-Ayala, by Azay Art Magazine¿Cómo se pueden poner en contacto con vosotros?

¿Qué autores han publicado sus libros en el Grupo Editorial Pérez-Ayala?

Esta quizás sea una pregunta un poco comprometida, porque siempre se corre el riesgo de dejar fuera a autores que son importantes para nuestros sellos. Sin embargo te voy a decir algunos nombres de autores que pensamos que han hecho unos trabajos muy interesantes en el papel: El cantautor y poeta Paco Bello, Joan Margarit, Pablo Méndez, Blanca Uriarte, Salustiano Masó, Jerónimo Fdéz Duarte, Héctor Álvarez, Mayte Sánchez Sempere, Andres Nuño (El pastor de Carenas) son entre otros los poetas que pensamos que están realizando unos excelentes trabajos y de los cuales nos sentimos orgullosos.

¿Cuál es hoy la posición de la poesía en la literatura contemporánea?

La poesía ha sido siempre un arte minoritario. Sin embargo, últimamente, estamos viendo como gracias a internet hay un acercamiento cada vez mayor de más gente a la poesía. Internet está brindando la posibilidad de la escritura a cualquier persona, muchas de esas personas no han accedido aún a la lectura profunda de poemas por eso mucha gente piensa que la poesía de hoy no tiene calidad suficiente comparada con la de las generaciones anteriores. Pero no es cierto, el presente y el futuro de la poesía es excelente y podemos decir que la poesía goza de una excelente salud, con poetas muy comprometidos que aman en profundidad este género. Claro que vemos muchos trabajos en la red que aún no están maduros, pero la madurez llegará cuando todos esos autores que han llegado nuevos profundicen más en la lectura de libros y sus obras mejoren ¿Podríamos hablar ya de una generación de poetas inmensa que ha dejado sus obras en una biblioteca mayor que la de Alejandria? Me muestro optimista ante el futuro de la poesía y apoyo de manera incondicional el formato tradicional del libro como mejor forma de leer poesía, porque un libro de poesía es la mejor forma de llegar al interior de otro ser humano.

¿Qué proyectos tiene el grupo editorial?

Cada año nuestro trabajo se duplica. Casi sin darnos cuenta nos vamos embarcando en proyectos que van más allá de lo que originalmente habíamos pensado. De inmediato, durante los meses de verano, queremos ampliar la Red Poesía eres tú y también tenemos pensado añadir algún que otro sello editorial para publicar libros infantiles. Estamos también participando y ayudando a crear asociaciones que nos permitan estar unidos con otros editores, autores y críticos. A fin de cuentas estamos todos del mismo lado, el de la literatura.

Azay Art Magazine: “El día mundial de la indiferencia”, la defensa de poesía

Fuente: Azay Art Magazine

Autor: Mar Suarez
Mar Suarez
Javier Perez-Ayala, by Azay Art MagazineExisten dos géneros de literatura que sobreviven entre minorías, en rincones perdidos, en voces individuales o anónimas, en estanterías de librerías ante las que pasa mucha gente y poca se detiene. Estos géneros son el ensayo y la poesía. Ambos me tocan muy de cerca. En realidad uno no sabe si es fortuna o desgracia esta indiferencia del público, al mirar el camino seguido, por ejemplo, por la novela. Puede llegarse a pensar que de este modo, al menos, los poetas que tengamos serán verdaderos poetas y no esos que me gusta apodar, tomando la frase de Machado, “señoritos que componen versos”, o cazadores de un best-seller sin sustancia, puro producto comercial tan insípido como incoloro.
Y entre los poetas tenemos en España uno en concreto que alaba la enseñanza de la indiferencia. Javier Pérez-Ayala cuenta en su haber títulos como “Reviéntate mundo” (2006), “Ese rostro casi violento” (2007) y sobre el que voy a centrarme en el presente texto: “El día mundial de la indiferencia” (2008). Según iba leyendo los versos del último volumen –renglones los llama en más de una ocasión Pérez-Ayala-, iba recordando la enseñanza moral que para evitar el odio he oído más de una vez: no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Dicho de otro modo, al de Pérez-Ayala, el desprecio que hay en la indiferencia es la auténtica otra cara del amor. Supone negar la importancia, el recuerdo y memoria, e incluso la existencia, al otro. La indiferencia borra el vínculo, la mirada, el saludo con una incalculable fuerza:
Yo sigo como siempre, tratando de borrar
(…)
Fingir que no te he conocido,
Que no me acuerdo de ti,
Ni de tu andar sobre la acera,
Ni de tu sonrisa, ni de tu voz armónica y celeste.
Es lo que ocurre cuando se borra en el papel: siempre queda una leve marca del grafito:
Los tachones en mi cuaderno
Me recuerdan esos restos del naufragio
Que ha sido mi amor.
El papel borrado no es ya el mismo, aunque finja no haber sido escrito nunca, o aunque nosotros finjamos no haber garabateado antes, o no haberlo leído. La indiferencia es un fingimiento, una máscara, un disfraz de puertas afuera, una capa que cubre lo que queda en el recinto privado del interior. La indiferencia como “patria tan vacía sin ti”, como promesa de un olvido que está por venir y que nunca llega. En definitiva, la indiferencia que une al poeta consigo mismo, cómplice de sus secretos, o como verdadera caverna del poeta sumergido en su mar de dudas:
Miro al frente y me encuentro con ella,
En su rostro se dibuja una pregunta,
Me mira como si yo fuese su respuesta,
Pero yo sé que sólo soy, si acaso, una duda.Javier Perez-Ayala, by Azay Art MagazineUna duda que se extiende, que se amplía dramáticamente, sobre la existencia y su conocido final que, sin embargo, se guarda entre dos interrogaciones. Una duda que sólo encuentra expresión poética, esto es, refugio, en la lengua del poeta quien se encuentra viviendo en “el margen derecho de los poemas” allí “donde acaban los versos”, con los que se construye un “muro que nos protege del resto del mundo” aunque “el enemigo somos nosotros”. El poeta vuelve la vista hacia sí mismo. Dicho de otro modo, el poeta convierte en materia de su poética a la misma poesía que le reviste y le hace poeta. Javier Pérez-Ayala escribe, en este sentido, metapoesía.
Debería haber empezado por esta palabra que da título a la primera parte del poemario: por la metapoesía. Pero, creo, hacía falta entender cómo es el camino, a partir del título del libro hasta amarrar en este puerto. Tal y como acostumbramos a decir las gentes de la filosofía: lo primero en el orden lógico es lo último en el orden ontológico. Así, lo primero en el libro, que es la metapoesía, en realidad viene después de la indiferencia, tras el encierro del poeta. No se empieza por la metapoesía, sino que a ella se llega, puerto de destino. Ya ocurría esto con las “Rimas” de Bécquer.
La metapoesía no consiste sólo en que en los versos de Javier Pérez-Ayala habite un Pablo Neruda o un Gabriel Celaya, entre otros, porque guste de la amada en su ausencia o porque encontremos reminiscencias de la poesía como arma cargada de futuro. La reflexión sobre el elemento poético, la poesía que se contempla a sí misma en el espejo, el poeta que se describe en el laberinto de versos, el destino del poema…
Los poetas somos hombres, como los demás.
Cuando nos caemos también nos levantamos,
Pero nos paramos a contemplar nuestras heridas.
(…)
Los poetas somos una raza a extinguir,
Una minoría exigua, que cuando se cae
Se levanta, aunque sólo sea para contemplar
El dolor que causan las heridas.
Platón quiso extinguir al poeta expulsándolo de la polis. No entraré al tema, pero sus comprensibles razones tenía. En Pérez-Ayala, no es una condena platónica, sino una constatación real: el poeta y la poesía están, como si de una especie animal habláramos, en serio riesgo de extinción. Nos lo dice esa hipérbole de la “minoría exigua”, tan masoquista que no cura sus heridas sino que hasta encuentra complacencia en contemplar el dolor que arrastra dentro de su seno, en escribirlo, en recordarlo, en hacerlo permanente esculpiéndolo en las líneas del poema. Minoría exigua que escribe, minoría exigua que lee, como empecé diciendo. Quizás sea cuestión de una selección natural, de una necesaria mutación literaria ante el cambiante hábitat humano. Y lo que no muta, ya sabemos que muere, se extingue, se desvanece. Lo dijo Darwin o De Vries o Mendel. Lo único que cabría preguntarnos es cuánto depende la poesía de la genética del poeta y cuánto de la genética del lector y, al caso, cuánto le queda de vida ahora que estas cosas pueden pretenciosamente calcularse con alguna precisión científica. Sin embargo, tengamos en cuenta el siguiente verso del poeta: “la física no nos aclarará nada”. Así, Pérez-Ayala parece responder en la contradictoria manera de Bécquer y su “podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía”, afirmación tan complicada de entender como cierta en la práctica. Quizás porque tras los poetas, basta que haya quien lea. Quizás porque la poesía no necesita de un testigo para hacer ruido, como el árbol que cae sin que nadie lo escuche.
De palabra sencilla y cotidiana, pretendidamente coloquial sin detrimento en la precisión de la expresión, en verso libre con accidentales rimas naturales, y con el sabor amargo de una juventud asentada sobre el vacío, mordaz en ocasiones, transparente en otras, Pérez-Ayala nos hace partícipes, desde la sinceridad, de una situación generacional –Hijos de la libertad- y una época poética, que no han de pasarnos desapercibidas, que muchos hemos y aún vivimos, y cuyo peso sentimos sobre los hombros, aunque se trate del peso de nada.

El Blog de Arlequini

La poesía de Javier Pérez-Ayala

Fuente: http://elarlequindehielo.obolog.com

Suele decirse que la poesía es un género minoritario, que nadie lee poesía, que nadie quiere a esa musa que mana desbocada por la casa de los poetas, esos estetas que se mueren de frío, incapaces de saldar sus cuentas con la vida. Olvidados de todos, los poetas ya ni siquiera lamentan su suerte, únicamente se pasman ante el inexorable existir, sin que eso les impida asistir una y veces a la bacanal del Oráculo, no para preguntarle siquiera qué va a ser de ellos, sino para sacar la furia de su corazón, para invitarlo al desfogue, para sentir el ritmo acelerado de sus emociones, para saberse vivo, cercano a un yo al que a veces le cuesta interceptar, un yo oscuro, huraño, perdido en las minucias de la vida. A través del Oráculo el poeta siente las oscilaciones del mundo, la desidia, la desazón, el arrebato silencioso de lo vivido y accede a que despierte la poesía. Es en ese “rostro violento” de uno mismo, donde las palabras estallan, donde el mundo se frena dramático y surgen las preguntas sobre uno mismo, sobre la comunión del ser con el mundo, sobre el modo de construir el dique, para que mane la palabra. Es justo  en esa nueva construcción, donde el poeta nos desvela el drama de la existencia, un drama que sólo puede curarse con palabras, con la tintura de los corazones, con el bálsamo purificador de la poesía.  Pérez Ayala nos quita la venda de los ojos y nos obliga a sentir el “tremendo graznido” del mundo como herida que no supura, ese mundo que sale de sus ojos y regresa una y otra vez a su mundo interior  “Me pregunto si será suficiente/ ser nada, sin tener nada de nada”.  Tanto en Ese rostro casi violento como en El día mundial de la indiferencia, asistimos a una voz  amarga que rasguea sus propios sueños, muestra hacía que frío territorio nos conduce la indiferencia y nos invita a suplantar todos esos dibujos fríos con el calor de nuestras emociones, con el peso de nuestro cuerpo, casi vacío e invisible, pero que deja huellas, huellas que poco a poco van hundiéndose en el reloj de arena,   que son escaparates mudos, pero no silenciosos, si las rasguea el poeta.  

El poeta sabe que la vida pesa y que en esa balanza lo importante es sentir, saber que se está ahí, que aunque la vida pasa muy deprisa, el ser humano continúa escudriñando, moviendo los brazos para no hundirse en un mar de desidia, y aunque zozobra, le siguen acompañando los mismos compañeros de armas y torpezas, los mismos alimentos sin cuya savia difícilmente podría echar raíces (el amor, los díscolos sueños, el convencimiento de su singularidad frente al resto). Por eso el poeta sigue colocando la flecha en el arco, tirando a darle a la vida, extrayendo versos de la mochila cotidiana que lleva a cuestas y por eso una y mil veces acude al Oráculo y cuando éste habla, todo su ser convulsiona, se transforma, hasta que rompe los cristales ocultos que lo astillan.

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Javier Pérez-Ayala
Javier Pérez-Ayala

OBRAS PUBLICADAS

Reviéntate Mundo (Editorial Poesía eres tú. 2006) ISBN.- 84-935080-0-4

Ese rostro casi violento (Editorial Poesía eres tú. 2007) ISBN.- 84-935080-6-3

El día Mundial de la Indiferencia (Editorial Poesía eres tú. 2008) ISBN.- 978-84-935903-1-4

TRABAJOS

2003 – Comunidad de poetas poesiaerestu.com (Actualmente nosotroslospoetas.com)

2005.- Fundador de la Revista Poesía eres tú

2006.- Editor Editorial Poesía eres tú

2009.- Editor Ediciones Amaniel

2010.- Editor Ediciones Rilke

2010.- Editor Grupo Editorial Perez-Ayala

CARGOS EN ASOCIACIONES

2008.- Secretario-Tesorero ASOCIACIÓN DE EDITORES DE POESÍA

2010.- Secretartio-Tesorero ASOCIACIÓN MADRILEÑA DE ESCRITORES Y CRÍTICOS LITERARIOS DE MADRID